martes 13 de marzo de 2012

Caida de la escalera



Autoritario llamó el sociólogo Theodor W. Adorno a un tipo de personalidad que sólo ha desarrollado un débil ego o entono y por eso busca una autoridad hacia la cual el pueda orientarse y de la cual espera protección.

Sus adentros o sobre-ego no es concrescente con él sino es como si representara a un poder foráneo. Mientras siga a un líder y sus leyes no ve sus propios errores como culpa propia. El espera, que el poder al cual él se ha puesto bajo sus órdenes castigue sus propias faltas en otros que no pertenezcan al mismo séquito. Su propia subordinación es indemnizada por el hecho que él ejerce poder sobre los más débiles, según el principio del ciclista, enunciado por Kurt Holm y categorizado por Merton en definición del rol social en las relaciones intra- e interpersonales. El principio del ciclista se basa en un proverbio alemán del medioevo, que Bonet, Conde de la Escalera, pues le conviene es su argumentación pedante, lo atribuye a Hitler y traduce mal “nach oben buckeln, nach unten treten” (Hacia arriba se encorva, hacia abajo patalea), frase que en la propaganda nazi se le oía decir a Goebbels según P. Reiwald.

Heinrich Mann en su novela “El súbdito” describe en 1914:

„Pero sería inútil aconsejaros. Los sexos deben pasar, el tipo, que representan, deben consumirse: este interesante repugnate tipo del súbdito imperialista, chauvinista sin responsabilidad común, del adorador del poder que desaparece en la masa, del creyente de la autoridad contra su propia convicción, el tipo de la autoflagelación política. Todavía no se ha desgastado Después de los  padres, que se hicieron pedazos gritando hurras, vienen los hijos con pulseras y monóculos, un estamento de perfectos manumitidos que vive a la sobra de la aristocracia....“

El “ciclista” quiere que la autoridad a la que el se ha atado permanezca incólume. El concepto de la personalidad autoritaria se tematizó por las experiencias con el fascismo y el régimen de Hitler, pero siempre ha existido en todas las sociedades.

Con este último anti-análisis se cayó el Conde de su escalera. Estrepitosamente. 

lunes 12 de marzo de 2012

La llanera solitaria






































Cada día me asombro más. Yoani Sánchez pasó por Europa pero Europa no por Yoani Sánchez. Para hablar mal de Cuba no le importa el tema, aun cuando lo que escribe sobre la violencia familiar podemos leerlo a diario en la prensa española, o el problema con el índice de crecimiento demográfico en la alemana. Siguiendo la deducción de la Intelectual Nacional Alemania tendría que tener uno de los índices de crecimiento demográficos más altos del Mundo, y no estar a la zaga con 1,4.

Su análisis, patético y superficial, digno de los cuatro gatos, es a la vez inexacto. La reducción de la población en Cuba es en la población blanca, que de un 70% en 1959 se encuentra actualmente en un 45%, aunque en los censos muchos mestizos se decoran blancos y esconden a la abuela en la cocina.

Y de la famosas cuotas no hablemos. En Cuba no hay sólo cuotas para las mujeres, sino para los negros también. ¿Y qué dice Yoani sobre la nueva onda de la la Comisión Europea de instaurar una cuota de mujeres en cargos de dirección?

La doble jornada de las mujeres no es un problema de Cuba, sino mundial. Si Yoani quiere abrazar el movimiento feminista, es loable su empeño, pero no debe pintar a Cuba como el Infierno Machista y Antifeminista. ¿O se querrá postular para Presidenta de la FMC?

Igualmente extraño es su silencio sobre la visita del Papa a Cuba. Mientras que el seboruco de Antúnez
y el fakir villaclareño se atribuyen la potestad de botar al Papa de Cuba, los pujones de Guamá se desgañitan diariamente, los cuatro gatos se cuestionan al Papa, a Dios y al Diablo, Yoani permanece callada. ¿Le habrá pedido una audiencia a Benedicto?

Yoani toma las armas contra los hombres. De esta solo se salva su fotógrafo transvestista. O Macho Rico se pone a fregar y a cocinar o lo veremos caer del piso 14.

domingo 4 de marzo de 2012

El ateísmo del gato negro


Gott würfelt nicht!. (Dios no echa los dados). Respondió Einstein horririzado ante la posibilidad de una creación por eventos casuales. Por cierto, que aunque vivía en Princenton y toda su teoría de la relatividad la había postulado en inglés, la expresión la soltó en puro alemán.

Dice el Conde de la Escalera: „Pero, la determinación en la creación del universo solo puede ser negada por empecinamiento o abandono, porque las mentes mas desarrolladas de la historia han sido capaces de estudiarla y comprenderla. Llámesele a la divinidad como quiera llamársele”. El Conde está perdiendo facultades desde que anda en compañía de Segismundo, el Duque de la Noche Oscura,  por los predios gatunos. En lugar de alzar él a Freud a un peldaño de su escalera, va bajando para poder encontrase con él. El Conde debiera leer el último libro de Stephan Hawking, que ha provocado grandes discusiones, tanto de físicos, como de filósofos y  claro está, teólogos. Hawking, contrario a los que promulgó en su “Breve historia del Tiempo” concluye, que no hace falta un Dios para explicar la creación de Universo.

Ni Santo Tomás ni Kant pudieron tomar debidamente en cuenta que presupuesta la existencia de la idea de Dios como ser necesario (es decir, presupuesta la existencia de Dios como idea), resultará imposible (por contradictorio), proceder como lo hace el gato “Freud” concluyendo que tal ser necesario es, sin embargo, sólo contingente (no necesario). Con ello, la cuestión no residirá tanto en determinar que “Dios no existe”, a la manera como determinamos, por vía negativa, y tras un exhaustivo sumario empírico de los “hechos”, que no existe el Yeti del Himalaya, puesto que Dios no es una esencia respecto de la cual la existencia aparezca como posible sin perjuicio de que pueda eventualmente negarse (como lo hace “Freud”) en ausencia de pruebas.

Leonard Susskind, en su libro “Las guerras de los agujeros negros” expresa “Hay una filosofía que dice que lo inobservable (inobservable en principio) no es parte de la ciencia. Si no hay manera de falsificar o confirmar una hipótesis, pertenece al mundo de la especulación metafísica, junto con la astrología y el espiritualismo. De acuerdo a esos criterios, la enorme mayoría del universo no tiene realidad científica, es solo un fragmento de nuestra imaginación". Aquí él  se refiere a las galaxias y demás que se encuentran más allá del límite visual del universo y de todos aquellos "mundos" que a cada instante pasan al otro lado del horizonte a causa de la expansión del espacio. Pedirle a “Freud” que lea a Susskind sería una tortura que no podemos infligirle.

Parece que “Freud” oyó campanas y no sabe dónde. Y el Conde de La Escalera, trata de “tirarle un cabo” cuando nos explica que el artículo de marras clasifica en la categoría de choteo, como si “Freud” tuviera humor.

Iyamiami no quiere ver que “Freud” utiliza los mismos argumentos que los comunistas, y para Iyamiami son estos sólo las frases cúrsiles de “opio del pueblo” y otras que sólo tocan el tema superficialmente. Quisiera que Iyamiami nos explicara su versión de esta sentencia del negrito sabio: “es solo un síntoma de la larga lista de síntomas que históricamente han denunciado el cáncer que corroe a lo que hace dos mil años nació como la representación de Dios ante los humanos. Guerras, saqueos, masacres, extorsión, inquisición, fraudes, pro-nazismo, pedofilia……. Sin duda la divinidad de la iglesia ha sido truncada por una fuerza superior.”. Y si quiere ver más diatribas, que vaya a los comentarios de Freud en el artículo del Papa y su visita a Cuba.

Los gatos debieran seguir hablando catibía de Cuba y tergiversando la historia de nuestro país. Ahí están en su elemento. Pero que no se metan en camisas de once varas que les quedan muy, pero muy grandes.

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