domingo, 27 de diciembre de 2009

Al Qaeda en Barcelona



Al Qaeda ha sentado su base en Barcelona. La única diferencia, es que no es clandestina, sino que públicamente hace anuncio de sus amenazas terroristas.
En España. Con la ETA clavada en la sociedad como un aguijón pozoño. Con Madrid 2004. Y el gobierno español lo permite.
Veamos el mensaje de Al Qaeda, escrito por Juan Osama Abreu bin Laden, uno de esos tantos „escritores eminentes“ que en su frustación por no ser lo que creen ser, viven inmensos en un odio eterno y no iden la magnitud de sus palabras.
Otra oportunidad perdida. Es lo que pienso al ver a la Raúl Castro qué loca tan malvada en los diarios.
Todo lo que hace falta es un bombardeo selectivo cuando esté reunida la Raúl con sus ministros.
Hablo de una bendita avioneta cargada de explosivos. Vuelo a baja altura y un piloto suicida es todo lo que necesitamos.
¿Cuándo se reune otra vez la Raúl con sus criados quiero decir sus ministros?
Ya sé que bombardear el parlamento deja fuera al Padre de la Patria (alias Sefueenmierda) pero pueden ser dos avionetas que tampoco vamos a ponernos a escatimar después de sufrir a esos hijos de puta medio siglo.
Dos avionetas. Un bombardeo selectivo. Siempre ha sido la solución pero hoy es la solución más que nunca. No es un problema político. Es un problema sanitario. Dos avionetas, una tonelada de explosivos. No me digan que somos tan mierdas que ni eso podemos organizar para vengarnos después de cincuenta años de horror. 
¿Se asombran? Yo no. Juan Abreu, el Duque de la Mentula Ansiada, fracasado en Cuba, fracasado en Miami, vive su frustración en Barcelona, allá donde también ha ido a caer el Pájaro Tieso. Pervertido sexual, escritor mediocre, soez como su amiga parisiense. Sólo él es perfecto. Cuando en el Infierno se publicó un escrito sobre el "eminente escritor", en Generación Y gritaron por la ofensa al prócer cubano. Lo que el piensa de nosotros los cubanos, lo escribe en el 2007:
Si algo resulta evidente, es que el futuro de Cuba será siniestro. Lo mejor que podría pasar, es que la isla desapareciera en las profundidades marinas de donde emergió para desgracia de tantos, o que la convirtieran en un gran basurero a disposición de los países civilizados. En caso de materializarse la última alternativa, la población ha de dispersarse por el mundo,… de modo que la raza, esa cosa chillona que llamamos cubanos, se vaya difuminando hasta perderse. Esta desaparición significaría un gran beneficio para la humanidad y sería la solución definitiva a los problemas de la Nación, que se infiere, lógicamente, también desaparecería.
Nuestro problema no es político, es genético, de ahí que la solución pase por la disipación de nuestros genes en otros superiores, o simplemente distintos, hasta que los nacidos en ese archipiélago del Caribe sean lo que siempre debieron ser, una tribu extinguida.
Casi medio siglo de vulgaridad, sumisión, antihumanismo y machismo totalitario nos han convertido en un pueblo completamente degenerado.

Degenerado será él, perverso que hasta su foto con los genitales al aire publica en Internet. Chillona será él, cuando en sus noches de orgía sobreestima su capacidad anal. ¿Basurero? La basura como él que se quede en los depósitos de excrementos catalanes.


¿Por qué no se monta él en la avioneta cargada de explosivos? Le falta valor, pues es un folículo piloso púbico. ¿Quiere un mártir? Pues bien, que lo sea. Por mí que se vaya al Paraíso. En el infierno no lo queremos.

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