Construir sentencias de amplio alcance a partir de uno o pocos casos particulares es una tentación humana que conduce sólo al prejuicio, como son a modo de ejemplo las siguientes:
“Yo estudié con un hindú sucio; ¡qué sucios son los hindúes!”. “Yo sé de un rumano que robaba en el Corte Inglés y otro que comía y se iba sin pagar; sin lugar a dudas, los rumanos son ladrones”. “Fueron musulmanes los que atacaron a las Torres Gemelas y al Pentágono, todos los musulmanes son terroristas”. “Yo discutí con un judío de New York que es sionista; qué se puede esperar, los judíos son todos sionistas”. “Yo conocí un alemán nazi; no cabe ninguna duda, los alemanes son nazis”, o "el pueblo cubano ENTERO es mercenario por que vive de la remesas que nosotros los contrarevolucionarios enviamos para Cuba".
Cuando el sentido común se manifiesta como el menos común de los sentidos, sobre todo en los blogs como Generación Y en lo que a mensajes triviales se refiere, pero dominados por la desinformación y la manipulación de lo informado en relación a cuestiones esenciales, el fenómeno individual con el que entramos en contacto directo, suele ser materia prima para la producción de todo tipo de prejuicios cognitivos como los de la comentarista de Generacion Y, que llama a todos los cubanos en Cuba “mercenarios”.
Este mecanismo cognitivo que conduce a acciones de enorme imprudencia o insensatez, está tan extendido que lo encontramos a todos los niveles. Para los fundamentalistas del Islam, somos una turba de infieles, proxenetas, beodos, herejes que hay que eliminar. Para el Occidente, el sólo provenir de un país del “Eje del mal” convierte al individuo en terrorista.
Según la generalización de la comentarista, fue ella también una mercenaria y dejó de ser una, cuando abandonó por cualquier vía a Cuba. Lógica mononeuronal de los tzantzas. Hace uso de la misma arma de generalización que los libelos “Granma”, “Juventud Rebelde” y otros. Para estos, todo el que critique a algo dentro de Cuba, es un mercenario del imperialismo. Por tanto, según la línea de la comentarista, o de los libelos, Yoani Sánchez es de todas formas una mercenaria.
En una sociedad profundamente desinformada y manipulada, los efectos buscados y logrados, son aquellos en función a los intereses particulares, sean de una bloguera, de una comunidad, de una organización o de un gobierno, siempre que tenga el control y poder sobre algo. Estos efectos resultan simultáneamente disfuncionales para otras clases, grupos sociales, comunidades o simplemente blogs que interactúan dentro de esa misma sociedad. Las generalizaciones se usan lamentablemente para favorecer a unos y atacar a otros. Así son todas las mujeres cubanas que no salieron en balsa “jineteras”, sobre todo si viven en Europa.
Juan Abreu| Von El Látigo Cubano |
Las hordas de europeos relamiéndose por allí con sus rostros del Che tatuados en el culo lo que facilita que los enculen negros enormes y, condición innegociable, revolucionarios.
Que son europeos progresistas y de izquierdas.
Con un poco de modestia, digamos muchas veces, en lugar de siempre. La mayoría o algunos, a cambio de todos, pocas veces en sustitución de nunca, unos pocos, en vez de nadie.
Así no serán todos los cubanos mercenarios.

