Hoy fuimos a buscar a nuestro perro. Lo liberamos de la muerte, pues en España a los perros que abandonan los matan si no encuentran a alguien que los recoja. El perro no había salido según la línea y parámetros de la raza, por tanto no tiene derecho a vivir.
Eso me ha llevado a pensar sobre la controversia de la manipulación genética. Ya quieren volver a revivir a los mamuts mediante la generación en probeta. Un frío sudor me corrió sobre la espalda al pensar lo que regímenes totalitarios pudieran hacer si tuvieran el conocimiento y la técnica de la manipulación genética. ¿Se imaginan lo que hubiera hecho Hitler si hubiera tenido la técnica actual? Un escalofrío recorre mi cuerpo al pensar en clones de Mao, de Pol Pot, Khomeini, en arios perfectos. Fidel Castro buscando la combinación genética del hombre nuevo. El Opus Dei al católico sin mácula.
Hasta hoy había visto las discusiones sólo desde el punto de vista científico, y en algunos casos éticos. Hoy veo el peligro inminente, pues la técnica no sólo puede desarrollarse en democracias, y aún en estas, Mammon dicta las leyes de muchas empresas.
La humanidad está jugando a los dados con la vida. Einstein ya había dicho que Dios no tiraba los dados. Pero los humanos lo intentan. Es posible que de pronto salga un doble siete.
