domingo, 27 de febrero de 2011

La guerra civil


La guerra civil es terrible. Compatriotas matándose entres sí.

En la guerra civil no sólo se matan aquellos que quieren obtener el poder, sino que se aprovecha la guerra civil para saldar cuentas. Otros la aprovechan para enriquecerse, y otros, sobre todo los que que cambian de bando, para mantener su posición privilegiada u otras aún más fructíferas.

La matanza mutua en Libia tendrá grandes repercusiones. Y no sólo internas. Tampoco las económicas con las que ya tienen que lidiar los que mantuvieron al clan Gadafi en el poder para beneficio de las economías propias.

La ONU puede dictar ya lo que le de la gana, pues el mal está hecho. Se están tratando de limpiar, como siempre, la imagen con estas sanciones sin ninguna importancia. Las armas, ya las tienen Gadafi y sus contarios, pues no piensen que esas armas se las quitaron todas al ejército.

Mientras que las revoluciones hayan sido pacíficas, el efecto dominó es intenso. Con Libia, ya nada es igual. Libia, espero, ha dado la voz de alerta a los ingenuos o a los aprovechados. No todo puede salir tan bien como el Alemania o en Egipto. En Túnez vuelven los enfrentamientos, después de haber logrado hacer salir a Ben Ali sin derramamientos de sangre. En el caso de Túnez son aquellos que se han quedao fuera de la nueva repartición los que azuzan a la confrontación.

Después de Libia ya todos lo saben. Voluntariamente no se va nadie del poder si tiene parte de la fuerza del ejército.

Libia invita a meditar a los que redoblan los tambores.

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