Vamos a hacer historia. Yoani tendrá el récord mundial absoluto de premios por mes, pero yo lo tengo en las identidades que me han dado. La primera fue otorgada por el Ligón de A Coruña, cautivador de indígenas y mentiroso de la Primera Divisón, A. Tseo Mora. No sólo que se dedicó a enviar emails con mis supuestas identidades (cambió rápido de palo pa rumba), sino que hasta propagó por la internet el nombre de una persona ajena a todo este tumulto virtual.
Siguió el Concubino de Illinois, adjudicándome entonces la identidad del hermano de la persona anterior. Por esos días, hizo la entrada el Conde de la Escalera, empeñado en llamarme Jorge. Los detectives enseguida me pusieron los apellidos y resulté ser el periodista Jorge Jorge González. De ahí pasaron a un arquitecto cubano que vive o vivía en Alemania. En el blog de Varela dijeron que era el Analista, un antiguo comentarista que tenía un blog interesante "Cuba Surrealista" o algo por el estilo, ya retirado del espacio virtual con blog y todo.
La cosa se empezó a poner buena cuando me cambiaron el sexo y pasé a ser Mercedes y después Margarita. Incluso un sabio del análisis policial llegó a la conclusión que era Chiquita Mala, pues había utilizado la palabra Guachipupa.
De ahí pasaron a la teoría del equipo, enarbolada por el mandril desteñido y la remolcadora de Canarias. Un día era Josán Caballero que parece que cogió miedo y se viró contra el Infierno, otro día era Margarita, otro día una de Suiza y otra mujer de Alemania.
A raíz de la famosa intervención- se sabe que fue un lanzamiento de la inteligencia de Cuba a propósito- me convirtieron en Tina Modotti, el látigo de Yoani. La remolcadora se desgañitaba aseverándolo.
También he sido el ilustre Jorge Pomar, Alexis Figueredo que ni sé quién es, Norberto Fuentes y claro, no podía faltar, fui por mucho tiempo, así lo publicaban los Guamasinos estúpidos, Pepe Varela, el mismo que viste y calza.
Perdéis el tiempo. Jamás van a poder conocer mi identidad, pues sólo la conoce una persona en este mundo. Ni siquiera Don Luis conoce mi pseudónimo. Como la persona que la conoce no anda por la blogosfera de ningún tipo, no sé como van a dar con él para que les revele mi identidad. Y en el supuesto caso que lo lograran no lo hará nunca.
Me han lanzado amenazas de todo tipo, me han tendido trampas de todo tipo, desde la ingenua de Orlando el Doncel con la tarjeta de crédito hasta algunas verdaderamente peligrosas via internet. Han tratado de hackear la cuenta de Google varias veces, se han colado en el blog con los enlaces de retroceso o via Youtube, han usurpado mi avatar de una manera ruin no sólo aquí sino en otros blogs como Octavo Cerco, insultando a otros a mi nombre.
Todo, porque me he atrevido a criticar a la Diosa.
Tampoco tengo nada que ver con eso de los Viajes Cuba. Otro invento más de la peña
No paséis más trabajo. Yo soy el hombre que nunca existió.
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