viernes, 18 de marzo de 2011

La escenificación


La escenificación (del griego σκηνή, skene) es el arreglo y la exhibición para los espectadores de una obra o de un objeto. No es necesario indispensablemente llevar a escena la obra en su totalidad como un sistema cerrado sino también pueden implementarse formas de ella, como el espectáculo. A veces se emplea como sinónimo de dirección y un sentido generalizado se define como la representación conscientemente implementada.

El término escenificación viene del teatro con lo que August Lewald definió en el siglo XIX como „poner en la escena“ y para él era „llevar a ser vista una obra en su totalidad enriqueciéndola con medios externos para intensificar la intención del autor“. Así hoy en día, se habla de una escenificación lograda, cuando se alcanza este objetivo. En la actualidad se tiene la opinión, que no existe sólo una interpretación „correcta“ de una obra y que la escenificación es mucho más que la mera ilustración. Bajo escnificación se entiende no sólo la función de visualización expresiva de algo que ya existe, sino como un paquete de estrategias que pueden crear algo nuevo.

En la vida real, nada tiene éxito sin una buena escenificación. EL fenómeno medíatico Yoani Sánchez es una pura escenificación de conceptos manidos en una nueva forma con estrategias nuevas. En el mundo del consumo y de la técnica incluso nos encontramos a menudo que no es el mejor producto el que se impone sino aquel con la mejor escenificación. Cuando OS/2 salió los informáticos nos llenamos de júbilo al tener al fin un sistema operativo seguro y funcional. Pero falló, entre otras cosas, la escenificación contra la maestría de Willy Gates de poner en escena su Windows engañando a todo un planeta. Con el iphone ha pasado lo mismo. Siendo el peor de todos los teléfonos móviles su escenifiación lo ha convertido en patrón de los modelos futuros de todas la empresas productoras de esos equipos, llevando a Nokia a tener que vender sus teléfonos, otrora de tecnología punta y dominantes en el mercado,en el Discounter Aldi.


No sé de qué se extraña Varela de la figura de Fidel Castro. Fidel Castro es todo escenificación. Y así ha logrado tener aún a muchos partidarios en el Mundo, 52 años después de la toma del poder en Cuba. Los grandes líderes son maestros de la escenificación. Napoleón no murió en la descabellada guerra contra Rusia, ni fue masacrado en Waterloo. Lo que da risa es querer ponerlo todo en ridículo, hasta el desembarco del Granma. Claro que tenían preparada la escenificación en Santiago de Cuba, pero el riesgo que no saliera bien era grande, como pasó. ¿Cuántos corrieron el riesgo? Sólo él con sus expedicionarios. La guerra de guerillas no la inventó él, fue el arma de Tito en Yugoeslavia contra los nazis, de las guerillas rusas, de las guerrilas italianas. Que su escenificación fue la mejor, como cuando le hizo creer a Herbert Matthews que tenía miles de hombres sobre las armas, no cabe duda. Que los luchadores en la clandestinidad de las ciudades se arriesgaban más que los que estaban en la Sierra es cierto, pero no vayan con decirme que no existía el más mínimo peligro en la Sierra. El ataque al Moncada no fue al principio tanta escenificación, pues si al famoso teniente le da por darle un tiro no hubiera habido la escenificación de la „Historia me Absolverá“. Las historias del exilio al respecto son no sólo risibles, sino estúpidas.


Las puestas en escenas son muy distintas. A algunos lo llevan a la fama a otros  al fracaso. Los críticos de arte, con algunas excepciones que hay que buscarlas con una lupa, han sido autores fracasados.

.

Archivo del blog