Se trata en primar sobre el vago objetivo de una intervención. Aunque el Consejo de Seguridad en su Resolution 1973 exige un alto al fuego inmediato y el cese de las víctimas entre la población civil con una zona de exclusión aérea sobre Libia, ex texto de laa resolución no aclara nada sobre la configuración del comando militar. ¿Ha de deponerse a Gadafi? ¿Qué pasa si permanece en sus funciones? ¿Cúanto está dispuestos a hacer los aliados, sobre todo los vacilantes norteamericanos, los ingleses y los franceses? ¿Como quedará LIbia cuando la acción poética-guerrera „Odisea del Amanecer“ haya terminado? En estos momentos todo indica que en el viaje bélico por la aurora el Occidente no sabe como pudiera ser la salida.
Hace poco Angela Merkel le lanzó una pulla a Napoleón Sarkoparte cuando expresó „la operación militar no ha sido pensada al cien por ciento“. Si bien Merkel se solidarizó después con la resolución, ella se refería exactamente al problema que no había un plan de salida. Jen Techau, del Cernegie Endowment for International Peace pone los puntos sobre lass íes al declarar“ no puede exigir una estrategia de salida si no se tienen claros los objetivos, y en el caso de Libia, no hay objetivos precisos y claros“.
Los objetivos de los ataques el primer día eran relativamente exactos: Crear una zona de exclusión aérea sobre Libia para evitar el bombardeo de las ciudades. Pero los Halcones de la Guerra olieron sangre y le han encontrado sabor a la guerra y ya apoyan abiertamente los ataques de las tropas rebeldes contra el ejército de Gadafi, lo que constituye una flagrante violación del Derecho Internacional. El objetivo de crear una zona en Begasi( claro que tiene petróleo si no hubiera escogido otro lugar) para llegar a una posición de tablas que obligara a Gadafi a negociar, se ha perdido en las ansias de guerra de la OTAN.
En estos momentos existen tres escenarios de loq ue pueda suceder en el futuro.
El primer escenario parte de la estrategia inicial de apoyar a los rebeldes para que derroten al ejército de Gadafi, desde el aiere y apertrechándoles y entrenándolos. Más o menos como hicieron los EEUU en Afganistán con bin Laden, cuando era su socio en la lucha contra el ejército soviético. Los resultados a largo plazo son bien conocidos. Si esto ocurriera, el Occidente puede retirarse sin tener que emplear su infantería. Este escenario es poco problable, si bien el ejército de Gadafi no es nada estable. El Halcón principal Mike Mullen afirma que han destruído la infraestructura del ejécito de Gadafi, pero nadie lo sabe a ciencia cierta. A más que Gadafi y sus seguidores puntualizan que van a luchar hasta la última gota de sangre. Los rebeldes ni están entrenados y con excepción a las brigadas de AL Qeada que participan en los combates, no están nada organizados.
EL segundo escenario es que el occidente cambie la odisea por la acción „Cambio de Régimen“ empleando las tropas propias como hicieron cuando invadieron a Irak. Esto es problemático ya que sería malinterpretar la Resolción de la ONU y además no tienen ningún apoyo de la Liga Árabe. Pero sin el empleo de infantería no pueden provocar el camhio de régimen, si los rebeldes no lo logran en un escenario como el primero. En este caso tendríamos un nuevo Afganistán. Pero con la oposición abierta de China y Rusia es poco problable que se lancen a esa aventura. Ya Putin habla de una „Cruzada“.
El tercer escenario, es Gadafi negocie con los „rebledes“ y Libia se divida. Lo rebeldes se quedan en Bengasi creandose una región autónoma. Así las tropas de la OTAN se evitan una marcha hacia Trípoli y el estacionamiento de tropas para mantener la paz en esa zona autónoma estaría cubierta por la resolución de la ONU. La Liga Árabe trabaja también en esa dirección.
El Occidente guerrero no debe olvidar aquellas sabias palabras de Gandhi: „Lo que se toma por la fuerza, sólo puede mantenerse mediante la fuerza“.
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