De regreso a Munich iba sentado en el ICE en un vagón de la primera clase. En Alemania tiene sus ventajas la primera clase en el ICE, pues tienes conexión inalámbrica, y algunos asientos tienen tomacorriente normal para los portátiles, por lo que en trayectos largos se puede trabajar bien y estar online además. Casi siempre en esa clase hay asientos libres por lo que no estás obligado a reservar uno y estar así ligado a ese tren específico. Si uno viaja mucho puede sacar una tarjeta por la que pagas 460,- al año y te salen todos los viajes a mitad del precio. Casi todos los que ahí viajan son personas en un viaje de negocios.
En Nürnberg se sube un hombre de la raza negra vestido de forma singular, nada típico de algún país, sino como acostumbran a vestirse en la fría Europa los subsaharianos, por eso es posible que fuera subsahariano®, pero quién sabe. Lo que sí puedo asegurar, es que el hombre es negro. Con él llevaba una mochila gigantesca casi de metro y medio de altura que la plantó en medio del pasillo por lo que obstruía todo paso. Era imposible pasar por ahí.
A partir de su llegada se hubiera podido filmar una película. No hizo más que sentarse y como movidas por un resorte todas las cabezas se irguieron mirando al negro y se veía en la expresión de los teutones que se preguntaban: ¿qué coño hace este aquí?.
Llega la revisora y el negro le da un billete. Esta le dice
- Es un billete de hace diez días, ponchado, de segunda clase y para un trayecto completamente diferente en un tren regional.
El hombre le responde:
-I don't understand.
La muchacha (se jodió el niche) se lo repite en perfecto y sonoro inglés, a lo que el hombre responde.
- OK, pues entonces no tengo un billete válido.
- ¿Desea quedarse aquí o ir a la segunda clase que es mucho más barata, pues tiene que pagar el importe?
- ¿A segunda clase? ¡Entonces nada más que los blancos pueden estar aquí en primera clase!
Murmullo alto en el compartimiento.
-No, señor, pero entonces tiene que pagar 81 euros más 10 euros por pagar aquí. En la segunda clase pagará 31 euros menos.
- No te doy dinero
- Por favor, entonces levántese y venga conmigo
- No. Me haces eso porque soy un pobre negro sin dinero.
Murmullo más alto en el compartimiento.
En ese momento se levanta un teutón de unos siete pies y más de doscientas libras y le dice al negro que vaya con la revisora porque es una mujer y por eso le estaba echando bravuconadas.
Todo esto sucedía muy cerca de la puerta, donde se habían agrupado unos estudiantes alternativos, como esos que fueron a Egipto para "vivir la revolución" y andan con banderas del Che Guevara. Al ver el altercado empiezan a vituperar al teutón, diciéndole racista, capitalista y otras cosas. A la bronca entonces se unen otros del compartimiento echando pestes a los jóvenes socialistas. En fin, en menos de unos minutos el negro provocó un verdadero lío que terminó en Munich con la policía de traje negro que sí no andan creyendo ni en subsaharianos ni en en anarquistas y se llevaron al negro y con él al líder de los socialistas que se quiso meter entre el negro y la policía.
La noche la cerró una viejita con la frase: "Y después se ponen bravos cuando no los quieren"
Ahí radica la cuestión. Estoy seguro, que si comportaran de acuerdo a las leyes y costumbres de los países que los acogen, hubiera mucho menos problemas.
Hablando de emigración. En Túnez la revolución botó a Ben ALi del poder y dicen "respirar libertad". ¿Pero que hacen los tunecinos? Pues aprovechan y desembarcan en masa en las islas italianas creando un estado crítico. Sin comentarios.
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