Satán en hebreo es oponerse. La Septuaquinta traduce Satán por diábolos y da origen a la voz diablo. Es el tentador, el impostor, el memorioso, el aspirante original a la inmoralidad. En la tradición judía forma parte de la atmósfera interior. En la cristiana radica en el infierno, el lugar bajo la tierra.
“Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón, y lidiaban el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, sin serpiente antigua, que se llama Diablo...”.
Según el Corán Sagrado, el pecado del Demonio fue no inclinarse ante Adán. Para otros, el pecado del Demonio es su transparencia.
El Demonio desparece de la blogosfera, ahora sí que para siempre.
Para todo en la vida existe su tiempo.
Goethe escribió que siempre se tiene tiempo para las cosas realmente importantes. Y cuando el tiempo escasea hay que ocuparse entonces esas cosas: los hijos, el trabajo, la salud.
Adios a Evelio el Teniente, a Orlando el Doncel vendedor de medias de seda, al Guagüero Otelo que se le pierden los calzoncillos, a Luis el Batistiano, al Lord de Jalisco, al Majá Bisnero, a la vieja de Canarias, a Laura la Loca del Solar de la Corea, al mono desteñido con ansias de poeta, a la puta Armienne, al Dr. Chiringa.
Adiós a Desdefuera, a Chan Chan, a Alexei, a las italianas, a Azúcar, Dignidad, al Ruso belicoso, a Manuel, y a todos los que anónimos comentaron en el blog.
Gracias a los amigos y a los enemigos. Sin ambos no hubiera tenido éxito este blog.
A la tercera va la vencida. La primera vez era en serio, pero la tentación me hizo volver, aún sabiendo que carecía del tiempo necesario. La segunda vez fue una broma. Ahora sí es en serio y definitivamente.
Voy a dejar los comentarios abiertos una semana.
No estuvieron ni cerca de quien soy. No soy un grupo, sino el Llanero Solitario. Los que le hicieron caso a Varela se perdieron más aún en el llano. Y ese misterio quedará para siempre sin resolverse.