martes, 10 de enero de 2012

Contentos y descontentos

























El Premio Nobel de Literatura Salvatore Quasimodo escribió: „Todo el progreso se lo debemos a los descontentos. A los que están contentos no les gustan los cambios.“

Las revoluciones en el mundo árabe no han sido  revoluciones para substituir el sistema económico. Han sido motivadas por el descontento creciente de la población en esos países. La diarrea verbal diaria de los políticos y medios de difusión de Europa sobre la victoria de la democracia no se la creen ni ellos mismos. Como si los estados islamistas fueran democráticos. En Siria el descontento de las minoría étnica-religiosa que no está en el poder es lo que ha provocado las protestas contra los alaviten que están en el poder desde 1963.

El ser humano necesita cubrir tres necesidades primordiales: la comida, el vestido y la vivienda. Estas garantizan su supervivencia y la procreación. Los disturbios sociales en Europa no se deben a la falta de democracia sino que cada vez les es más difícil a más personas cubrir estas necesidades. El nivel de cobertura de ellas está en correspondencia con la sociedad y los parámetros comparativos de ella. Así en los antiguos países socialistas era Alemania el País de Jauja mientras que los alemanes de la RDA querían cada vez más ser parte de la Alemania occidental. Por eso en Cuba nadie comprendía la revolución pacífica del 1989, pues para los cubanos era la RDA un paraíso.

En Oman si es por el número de desempleados debiera haber explotado ya hace tiempo una revolución, pero Oman es un lugar tranquilo, limpio, con una salud pública aceptable para todos sus habitantes. ¿La razón? El Sultan Qabus ibm Said y su padre anteriormente siempre se han preocupado porque los que no tengan empleo tengan una manutención que les permita cubrir las necesidades y acceso a los servicios sociales. Esa fue la estupidez de los Gadafi: en lugar de desviar una parte de las inmensas riquezas de Libia a la población se olvidaron de ella.

Pues, si en Cuba no pasa nada, quiere decir que el número de las personas contentas- recordemos los parámetros comparativos- es mayor que las descontentas. ¿Le iría mejor a los cubanos en su mayoría con otro régimen social? Eso está en las nubes. Los cubanos en los EEUU gritan que sí, pero se olvidan que viven injertados en uno de los países industriales más poderosos y más ricos del mundo. ¿Qué diferencia hay entre Paris Hilton que despilfarra millones mientras que otros vivan desahuciados o que un multimillonario se haga construir un yate de oro mientras otros son desalojados por no poder pagar más sus alquiler o hipotecas y los miembros del diferencia en Cuba que tienen un nivel de vida superior al resto de la población? Unos se han ganado el dinero explotando y otros han ocupado esa posición por la vía política. Como quiera que lo vean, me recuerdo siempre los versos de las recopilaciones de Samuel Feijóo: “esta vida es un relajo, en forma de gallinero, y los que suben primero, se cagan en los abajo…”.

Sí, es posible que si se acaba la ayuda de Venezuela a Cuba vuelva una situación como la del Período Especial y explote el descontento social. Pero, ¿quién le va  a regalar el dinero necesario al nuevo gobierno “democrático”?

El principal renglón de ingresos de Cuba no es el turismo, sino las remesas. ¿Por qué renunciar a una forma tan fácil de obtener dinero?

Invirtiendo el enunciado de Quasimodo podemos decir: “Los cubanos no quieren cambios porque están contentos y los descontentos son los que quieren cambios”.

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