Yoani Sánchez debiera limitarse a escribir sobre la vida en Cuba. Es lo que mejor hace. Pero aún así si dice ser periodista, debiera profundizar en las causas verdaderas y no omitir lo que le conviene. En su último artículo sobre el derrumbe en Centro Habana, se olvida de la causa principal, por la que muchos edificios están en peligro de derrumbe: la construcción de las barbacoas que rompen la estática de la construcción. Aunque regalen los materiales de construcción, cuando la estática es violada de esa forma, no hay arreglo posible. De 11 millones de habitantes en Cuba más de 2 millones viven- los registrados- en Ciudad de la Habana. Un policía oriental que llega trae hasta el gato de Oriente para La Habana. Esa es la causa fundamental del problema. Y no es un problema solo de Cuba, sino de todos los países pobres. La población se concentra en la capital, aunque vivan hacinados. En Egipto más de la mitad de la población vive en el Cairo, a modo de ejemplo.
Mas cuando se adentra en la política o cultura internacional las pifias son inmensas. A veces se salva cuando Reynaldo le corrige el artículo, pero sálveme Dios si se le escapa. Yoani debiera saber, que el verde es el color del Profeta Muhammad (que la paz esté con él). La historia del Islam está llena de color verde. Fue el color que tomó la bandera del Califato Fatimí y el último de los cuatro califatos árabes. Durante las cruzadas, el verde fue el color con que los caballeros islámicos se vistieron para reconocerse en el campo de batalla. Algunos aseguran que la bandera que ondeó Muhammad cuando luchaba en la Meca era verde con ribete dorado. La bandera se conserva actualmente en el Palacio de Topkapi en Estambul), pero en realidad no se sabe cuál fue su color original.
En Persia, durante siglos tan sólo se permitió llevar turbantes verdes a los descendientes de Mahoma, conocidos como Sayyids, —y cualquier otro que lo hiciera recibiría su castigo—. El verde también fue escogido por el Imperio Otomano, quien, tras las reformas del período de la Tanzimat de mediados del siglo XIX, tiñó sus banderas seglares de rojo y sus banderas religiosas de verde. Más recientemente, el color ha acabado asociándose a Hamás, que ondea una bandera verde brillante.
Que el líder de la oposición iraní Mir Hossein Musavi, haya adoptado el color verde como insignia no le va a recordar nada a Mahmūd Ahmadinezhād. Las banderas de Irán, Arabia Saudí y la organización palestina Hamás también lucen este color.
La afirmación de Yoani, “Los dos necesitan con urgencia de esta nueva foto de familia. El uno para probar que no está tan sólo como la diplomacia norteamericana quiere hacer ver…” es risible. Cuba está asegurando un posible futuro proveedor de petróleo a condiciones beneficiosas para el caso que Venezuela cambie de rumbo y corte los suministros. Mahmūd no está tan sólo. Pero de Irán y el conflicto con los EEUU hablaremos en el próximo artículo.
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